Lo primero al llegar fue la excursion a la cascada Svartifoss, un elevado salto de agua en una pared de basalto, emblema de Islandia. Desde el parquing del parque hay una caminata de poco mas de 2 km, eso sí, es una pendiente pronunciada. A lo largo del recorrido hay otros senderos, de hecho nosotros nos animamos a seguir subiendo desde la casacada hasta un mirador para apreciar el entorno.
De regreso al parquing decidimos iniciar otra pequeña caminata hasta el glaciar Skaftafellsjōkull, una de tantas lenguas del extenso glaciar Vatnajökull. El camino llega asta la base de éste, donde se funde con el río. Se trata de un paseo de 1,8 km sin pendiente.
El parque tiene una zona de acampada y servicios varios (wifi, cafeteria, punto de informsción, baños, duchas...).
Ya aterdeciendo, iniciamos el camino hacia nuestro nuevo hospedaje, esta noche dormimos en Höfn (un poco lejos, pero no hubo manera de lograr un alojamiento mas cercano). De camino pasamos junto al Lago Jörkulsárlón, precioso, es imposible no detenerse, aunque no nos entretuvimos demasiado, dado que teníamos previsto visitarlo al día siguiente con mas detenimiento, además la luz ya estaba muy baja.
En Höfn después de instalarnos en Höfn Inn Guesthouse, nos apresuramos para llegar a un restaurante antes de las 10, hora en la que cierran todas las cocinas, llegamos por los pelos, pero finalmente pudimos probar las famosas cigalas de la zona, la verdad es que estaban buenísimas y eran mucho mas grandes de lo que estamos habituados, también cenamos cordero asado, muy típico de Islandia, una delicia.
Ya aterdeciendo, iniciamos el camino hacia nuestro nuevo hospedaje, esta noche dormimos en Höfn (un poco lejos, pero no hubo manera de lograr un alojamiento mas cercano). De camino pasamos junto al Lago Jörkulsárlón, precioso, es imposible no detenerse, aunque no nos entretuvimos demasiado, dado que teníamos previsto visitarlo al día siguiente con mas detenimiento, además la luz ya estaba muy baja.
En Höfn después de instalarnos en Höfn Inn Guesthouse, nos apresuramos para llegar a un restaurante antes de las 10, hora en la que cierran todas las cocinas, llegamos por los pelos, pero finalmente pudimos probar las famosas cigalas de la zona, la verdad es que estaban buenísimas y eran mucho mas grandes de lo que estamos habituados, también cenamos cordero asado, muy típico de Islandia, una delicia.
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