Muy cerca está la cascada escondida Gljúfurárfoss, desde fuera sólo deja verse entre las rocas, pero se puede entrar dentro de la grieta, así que los tres fuimos para dentro.
A continuación, después de un corto trayecto en coche vimos la cascada Skógafoss, de postal, que pena que el día no acompañaba demasiado. Además de disfrutarla desde la base, hay una escalinata que permite verla desde arriba, así como las espectaculares vistas de la zona.

Después nos dirijimos al glaciar Sólheimajökull, siguiendo un camino no asfaltado, te puedes acercar en coche muy cerca de la base, desde el parquing hay una corta caminata y llegas hasta pisar el hielo (ofrecen excursiones con grampones como en muchos otros graciares de Islandia).
Los paisajes del camino son preciosos...
Seguidamente nos dirijimos a la costa para ver el famoso arco de Dyrhólaey (donde pudimos fotografiar los frailecillos, ave marina típica de Islandia), las curiosas playas de arena negra de Raynisfjara y las formaciones rocosas de basalto que recuerdan un organo de iglesia.
Muy cerca está Vik, donde destaca su iglesia en lo alto de un montículo.
Para finalizar nos dirijimos a Kirkjubæjarklaustur, donde la piedra basáltica ha creado de forma natural, un altar natural con baldosas hexagonales.
La verdad es que además de las visitas del día durante toda la ruta hemos visto unos paisajes impresionantes de cascadas, montañas de roca que sobresalen de los verdes prados.
Ya tarde llegamos al hotel Nupar, perdido en medio de la carretera, y montado a base de modulos prefabricados, pero muy bien
Ya tarde llegamos al hotel Nupar, perdido en medio de la carretera, y montado a base de modulos prefabricados, pero muy bien
































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