Despues nos dirigimos a las aguas termales dentro del propio recinto, y esta vez como ya habia salido el sol y la temperatura casi rozaba los 0 grados, nos animamos y nos bañamos, y la experiencia fue muy grata (lo peor salir del agua caliente y canviarte en la intemperie).
En el camino de vuelta nos llevaron a un pueblecillo nativo donde probamos pincho de llama, la verdad con el adobado estaba exquisito, un carne muy tierna.
Total que al dia siguiente nos pasaron a buscar a la hora acordada e iniciamos el viaje con un conductor chileno hacia la frontera (la verdad es que el conductor fue un encanto), dado que a partir de la frontera nos recogia un conductor argentino. Conocimos a una pareja aleman que fueron nuestros compañeros de trayecto, tambien venian del Salar.
Los problemas empezaron nada mas llegar a la frontera. Llegamos a las 16:20 (hora argentina) y por lo visto decian que a partir de las 16:00 debian abonarse 65 dolares adicionales de taxas. Nos decian que debiamos abonarlo entre los cuatro viajeros y nos negamos dado que habiamos pagado un paston por el transfer.
Finalmente el conductor argentino dijo que las habia pagado el de su bolsillo y que ya podiamos marcharnos (despues de media hora de gestiones, aunque creemos que no las debio pagar por la manera como hablaba con los de la aduana, ya que parecia que hubiesen llegado a un acuerdo).
Con retraso partimos hacia salta y aqui empezo la pesadilla, el tio estaba completamente loco, el cuentaquilometros del coche no funcionaba pero ibamos a toda pastilla. Pillaba las curbas rectas y estabamos mas tiempo en el carril contrario que en el nuestro y eso que habia doble continua. Imaginaros que es ir con un conductor asi por una carretera que en alguno de los tramos (30 km) tiene 140 curbas con un desnivel de 2.000 metros. Para colmo ibamos en reserva gran parte del viaje, y cuando al final se decidio por entrar a una gasolinera no le querian servir puesto que en argentina hay restricciones de repostaje entre provincias. Finalmente llegamos sanos y salvos (y con un ataque de nervios) al hotel de Salta. Hoy nos hemos encontrado a los alemanes en la calle y nos han recordado el terror que pasamos anoche. Es increible que pongan la vida de cuatro personas en manos de un descerebrado como ese.
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